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lunes, 29 de septiembre de 2014

Las Glorias de María (San Alfonso María de Ligorio)

Como está próximo a empezar el mes de Octubre donde de manera especial honraremos a nuestra Madre con el rezo del santo Rosario. Comparto con ustedes uno de los libros de San Alfonso María de Ligorio donde manifiesta el gran amor que sentia hacia la madre de Jesús. Dios les bendiga


 (Para los visitantes que no dominen el idioma ingles: para poder ver el libro, el servidor de box solicita que pinchen en la nube más clara y la sobrepongan en la nube más oscura)

 

martes, 4 de febrero de 2014

Inmaculado Corazón de María


La devoción al Inmaculado Corazón de María, junto con la del Sagrado Corazón de Jesús, fue promovida por San Juan Eudes en el siglo 17.

El Papa Pío VII y Pío IX sugirieron su celebración como Purísimo Corazón de María.
En 1944, el Papa Pío extendió esta devoción a toda la Iglesia fijando la celebración del Inmaculado Corazón de María el 22 de agosto, ocho días después de la Asunción.

Con la renovación litúrgica, se le restó importancia a esta fiesta para dársela a las principales fiestas marianas y, se cambió la fecha para un día después de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús.

San Juan Eudes, decía que el Corazón de María es la fuente y el principio de todas las grandezas y excelencias que la adornan y que la hacen estar por encima de todas las creaturas; por ser hija predilecta de Dios Padre, madre muy amada de Jesús y esposa fiel del Espíritu Santo.
Y que ese santísimo Corazón de María es fuente de todas las virtudes que practicó.

También San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros del Inmaculado Corazón de María, profesó un inmenso amor a esta advocación.
Quiso que sus misioneros, salieran por todo el mundo extendiendo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Fue un profeta de Fátima, porque en Fátima la Virgen personalmente nos manifestó que Dios quería salvar al mundo, por medio de su Inmaculado Corazón.

La fiesta del Inmaculado Corazón de María sigue a la del Sagrado Corazón de Jesús. El corazón expresa y es símbolo de la intimidad de la persona. La primera vez que se menciona en el Evangelio el Corazón de María es para expresar toda la riqueza de esa vida interior de la Virgen: "María conservaba estas cosas en su corazón"

El corazón de María conservaba como un tesoro el anuncio del Ángel sobre su Maternidad divina; guardó para siempre todas las cosas que tuvieron lugar en la noche de Belén, o la adoración de los pastores ante el pesebre, y la presencia, un poco más tarde, de los Magos con sus dones,... y la profecía del anciano Simeón, y las preocupaciones del viaje a Egipto. 
                

Más tarde, el corazón de María sufrió por la pérdida de Jesús en Jerusalén a los doce años de edad, según lo relata San Lucas en el evangelio de hoy.
Pero María conservaba todas estas cosas en el corazón....
Jamás olvidaría los acontecimientos que rodearon a la muerte de su Hijo en la Cruz, ni las palabras que le oyó decir: "Mujer, he ahí a tu hijo". Y al mirar a Juan ella nos vio a todos nosotros. Vio a todos los hombres. Desde aquel momento nos amó con su Corazón de madre, con el mismo Corazón que amó a Jesús.

Pero María ejerció su maternidad desde antes que se consumase la redención en el Calvario, pues Ella es madre nuestra desde que prestó su colaboración a la salvación de los hombres en la Anunciación.

En el relato de las bodas de Cana, San Juan nos revela un rasgo verdaderamente maternal del Corazón de María: su atenta disposición a las necesidades de los demás. Un corazón maternal es siempre un corazón atento, vigilante.

La devoción al Corazón de María no es una devoción más. Nos lleva a aprender a tratar a nuestra Madre con más confianza, con la sencillez de los niños pequeños que acuden a sus madres en todo momento: no sólo se dirigen a ellas cuando están en gravísimas necesidades, sino también en los pequeños apuros que le salen al paso. Las madres les ayudan a resolver los problemas más insignificantes. Y ellas - las madres - lo han aprendido de nuestra Madre del Cielo.

Hoy queremos encontrarnos con María, con nuestra madre. Si recurrimos confiados a ella, ella nos va a decir qué debemos hacer y sentiremos su amor por nosotros. Ese mismo amor que Jesús tiene por cada uno de nosotros. y ella nos dirá que nos quiere, que nos quiere con toda su alma.

Pidamos a Dios que preparó en el Corazón de María, una morada digna al Espíritu Santo, que haga que nosotros, por intercesión de la Santísima Virgen lleguemos a ser templos dignos de su gloria.

Consagración al Sagrado Corazón de María

Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón.

En tu Corazón, Oh Madre, queremos vivir para aprender a amar, sin divisiones, al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón.

Deseamos consagrarnos totalmente a tu Corazón Inmaculado y Doloroso que es el camino perfecto y seguro de llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón, es también refugio seguro de gracia y santidad, donde nos vamos liberando y sanando de todas nuestras oscuridades y miserias.

Deseamos pertenecer a tu Corazón, Oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a la voluntad de Dios, que se nos manifestará a través de tu mediación maternal.

En virtud de esta consagración, Oh Inmaculado Corazón, te pedimos que nos guardes y protejas de todo peligro espiritual y físico. Qué nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón.

Qué unidos a ti, que eres la portadora por excelencia de Cristo para el mundo, y ungidos por el poder del Espíritu Santo, seamos instrumentos para dar a un mundo tan árido y frío, el amor, la alegría y la paz del Corazón de Jesús.

Sábado posterior al segundo domingo después de Pentecostés. 

Autor: Teresa Fernández del Castillo | Fuente: Catholic.net

lunes, 10 de octubre de 2011

Rosarium Virginis Mariae (Carta Apostólica de Juan Pablo II. 2002)

Os adjunto la Carta Apostólica del Sumo Pontífice Juan Pablo II, al episcopado, al clero y a los fieles, sobre el Santo Rosario, que realizó en el año 2002 con motivo del año del Rosario.

lunes, 21 de febrero de 2011

1531: la historia que aún no termina. Un documental histórico-religioso (Virgen de Guadalupe)

“Escucha con atención esta historia, porque es tu propia historia y tu tendrás que decidir qué hacer con ella, porque 1531 es una historia que aún no se termina de escribir”.

Con la experiencia y dirección de Antonio Peláez,Mediaquest lanza “1531, la historia que aún no termina” un documental cinematográfico de carácter histórico-religioso para tevé que estará en la pantalla en las próximas semanas. La promoción comienza oficialmente el 8 de septiembre de 2010.

El docu-drama se centra en el periodo histórico inmediatamente posterior a la conquista española, en el contexto del evento que configuró la fisonomía cultural y religiosa de la incipiente nación mexicana: la aparición de la Virgen María, a la que se identificó con el nombre de Guadalupe. “Con el documental 1531 pretendemos presentar simplemente lo que sucedió, buscando aportar algo para lograr motivar a buscar una experiencia personal y particular con Dios y la Santísima Virgen María de Guadalupe. 1531 busca comunicar el mensaje Guadalupano de esperanza y unidad entre todos los pueblos, un mensaje que dignifica al ser humano y lo invita a no tener miedo ante la muerte y la enfermedad”, afirmó el director.





A cinco siglos de distancia, “1531, la historia que aún no termina”, repasa ese gran evento que la ciencia no ha logrado explicar y cuya evidencia (el ayate original donde quedó plasmada la imagen de María de Guadalupe) recibe anualmente al mayor número de peregrinos a un santuario mariano, a nivel mundial. “El milagro es siempre un acontecimiento ordenado, planeado y producido por Dios para ayudar al hombre a conseguir su destino eterno. Ante aquellos problemas infranqueables que existían para la Evangelización de América, el acontecimiento Guadalupano fue una respuesta del amor de Dios frente a una necesidad dramática de antagonismo sin esperanza de solución entre dos pueblos que no se aceptaban ni comprendían, pero tenían puesta su mirada en Dios”, dice Peláez.

“1531, la historia que aún no termina” ha sido producido por Mediaquest, un estudio de producción de cine y televisión con más de 25 años de experiencia en el mundo del entretenimiento, con especial incidencia en países como Estados Unidos, México y España.

Mediaquest ha trabajado con Disney Channel, MGM, MVS y Televisa, entre otros, y ha realizado programas monotemáticos para la UNESCO. Entre sus proyectos más recientes se encuentra la película Cuando las cosas suceden (México 2006), con la que obtuvieron tres nominaciones a las Diosas de Plata.

Para conocer más acerca de “1531, la historia que aún no termina” se puede escribir acontacto@1531.mx. También se puede ingresar en el portal web creado para difundir la iniciativa y colaborar con la promoción e impulso del proyecto: http://1531.com.mx/. El docu-drama también está en redes sociales como Facebook.

“1531, la historia que aún no termina” aparece en el marco de las celebraciones del bicentenario de la independencia de México y lleva también la impronta de la esperanza en una época donde tanto se necesita esa virtud.

sábado, 22 de enero de 2011

ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA FESTIVIDAD DE LA CANDELARIA

En esta Fiesta la Iglesia Católica conmemora el acto de la purificación de la Virgen María después del parto de Jesús y de la presentación de éste en el Templo. 
Todo el planteamiento lo podemos encontrar en el Evangelio de San Lucas, Capítulo 2, v. 22-39. El hecho se fundamentaba en que según la Ley de Moisés cuando una mujer paría un niño varón había que considerarla impura durante siete días debiendo ir al templo para ser purificada lo cual podría hacer pasados treinta y tres días después de aquel septenario. Mas si se trataba del nacimiento de una niña la madre disponía del doble de tiempo par presentarse en el Templo. 
Cuando la madre visitaba el Templo llevaba como ofrenda un cordero o un palomino o tórtola con el fin de limpiar la marca del pecado. Si la mujer era pobre podía presentar dos palominos. 

Tan pronto eran presentadas las ofrendas el sacerdote pronunciaba las oraciones pertinentes y la mujer quedaba purificada. 
La Virgen María al tiempo de presentar a Jesús en el Templo Simeón el Anciano y Ana la Profetisa hicieron sus celebres profecías.

La Fiesta de la Candelaria se considera una fiesta dedicada a Jesús, como Presentación, en la Iglesia de Oriente y griega donde se denomina Hipapante oHipante. En cambio en Occidente se la celebra como Fiesta de la Virgen Maria y se la llama Purificación. 
Los armenios denominan a esta fiesta Ida de Jesús al templo. Mas generalizada en Occidente se la conoce como Fiesta de la Candelaria que proviene de las candelas o velas que es costumbre bendecir en su día. Si bien la Fiesta se celebraba con anterioridad, fue el Papa Gelasio I, en el siglo V, quien renovó la festividad en la Iglesia romana. 
¿ Por que realizó esa renovación ? En este punto los investigadores ofrecen dos posiciones: unos piensan que lo hizo para reemplazar la Fiesta de Proserpina; otros para tratar de frenar los excesos cometidos en las Lupercales del mes de Febrero.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Oración Mariana

(me ha parecido preciosísima)

Préstame, Madre, tus ojos
para con ellos mirar,
porque si con ellos miro
nunca volveré a pecar.

Préstame, Madre, tus labios
para con ellos rezar, 
porque si con ellos rezo
Dios me tendrá que escuchar. 

Préstame, Madre, tu lengua
para poder comulgar,
porque tu lengua es patena
de amor y de santidad.

Préstame, Madre, tus brazos
para poder trabajar,
que así rendirá el trabajo
una y mil veces más. 

Préstame, Madre, tu manto
para cubrir mi maldad,
pues cubierto con tu manto
al Cielo podré llegar.

Préstame, Madre, a tu Hijo,
para poderlo adorar,
pues si me das a Jesús
¿qué más puedo yo desear?

Así me darás la dicha
por toda la eternidad.

sábado, 9 de octubre de 2010

La Belleza de una plegaria: El Santo Rosario

Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los fieles han intuido la radiante belleza de «María, ensalzada por gracia de Dios después de su Hijo, por encima de todos los ángeles y de todos los hombres, por ser Madre santísima de Dios, […] a cuyo amparo los fieles suplicantes se acogen en todos los peligros y necesidades» (LG VIII, 66).
El Rosario es una de las prácticas más antiguas y más bellas de la piedad popular. Bello es su nombre, bello su origen, bella la oración en sí, bella la forma, bello el esplendor… ¿Habrá algún espacio del Rosario que carezca de belleza? Pero sobre todo es bello, insuperablemente bello, el término «ad quem», la persona a la que van dirigidas las plegarias: ella es María, la Santa Madre de Dios.
Decía Pablo VI: «Oración evangélica es, por tanto, el Rosario, como hoy día, quizá más que en el pasado, gustan definirlo los pastores y los estudiosos» (Marialis Cultus).
El nombre de Rosario, nos sugiere la belleza de una tierna flor que dio origen al color más romántico de la escala cromática: el color rosa; y a un perfume de evocaciones celestes: el olor a rosas.
La relación del Rosario con las rosas se debe a la leyenda del dominico Alan de Rupe, del siglo XV. En sus predicaciones, el P. Rupe nos narra una aparición de la Santísima Virgen a Santo Domingo mostrándole una hermosa guirnalda de rosas con un  mensaje: enseñar a las gentes sencillas a rezar aquellas oraciones que, en alusión a la guirnalda de rosas, se conocería con el nombre de Santo Rosario.
Los orígenes de esta plegaria, se remontan a una iniciativa de los monasterios medievales donde los monjes que no sabían leer, al no poder seguir los salmos, tampoco se incorporaban a los oficios corales. La solución fue unirse a la oración con la repetición de Padrenuestros. Con este motivo, en Inglaterra aparece un gremio dedicado a elaborar un instrumento para contar el número de oraciones; y este artilugio, sencillo y continuado, da lugar a lo que hoy llamamos las cuentas del Rosario. Su uso, coincide con la incorporación y medición del número de las «salutaciones angélicas» (primera parte del Ave María) agregadas a cada Padrenuestro.
En pleno siglo XVI, a los Padrenuestros y Avemarías (con el complemento del Santa María) del Rosario, se les añade la contemplación de los pasajes evangélicos, los misterios, que reafirman su belleza teológica. El papa S. Pío V promueve y establece definitivamente, en una bula papal, el rezo del Santo Rosario tal como nosotros lo conocimos: con sus misterios Gozosos, Dolorosos y Gloriosos a los que Juan Pablo II incorporó los misterios Luminosos. Y con esta acción contemplativa, eminentemente estética, el Rosario se convierte en una oración de ritmo reiterativo, pausado y reflexivo.
Las gentes de los lugares cercanos a los monasterios encontraron, en estas formas paralelas a los oficios monacales, el modo de incorporarse a la liturgia coral convirtiendo el rezo del Rosario en una advocación mariana de religiosidad popular. La sencillez, el ritmo y la eficacia de la plegaria se convirtió en un medio extraordinario de seducción de masas. Así se explica el éxito del rezo del Rosario, cuyas ciento cincuenta avemarías reproducen los ciento cincuenta salmos del salterio litúrgico. A esta devoción mariana se unió el rezo del «Ángelus» que correspondía a las demás horas canónicas.
En los monasterios (igual que en las catedrales), los horarios de coro se anunciaban con un toque de campanas para recordar los tiempos de la oración. De este modo, la misma fe y la misma devoción unía al monje y al pueblo en un bello y fervoroso canto de alabanza que, por Cristo, con él y en él, conduce, en el Espíritu, a Dios Padre creador..
Cada uno de los misterios, en particular, embellece el ritmo del Rosario y «con él ―dice Juan Pablo II―, el pueblo cristiano aprende de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor» (Rosarium Virginis Mariae). En una visión de conjunto, comenta Pablo VI, «el Rosario considera, en armónica sucesión, los principales acontecimientos salvíficos que se han cumplido en Cristo [..] El Rosario -termina diciendo- es una oración excelente, pero el fiel debe sentirse libremente atraído a rezarlo en serena tranquilidad por la intrínseca belleza del mismo» (Marialis Cultus).
Después de estas hermosas palabras de Juan Pablo II y Pablo VI, por las que nos invitan a aprender de nuestra Santísima Madre «a contemplar la belleza del rostro de Cristo», permitidme que termine con la misma pregunta inicial: ¿Habrá algún espacio del Rosario donde esté ausente la belleza?

P. Jesús Casás Otero, sacerdote

domingo, 15 de agosto de 2010

La Asunción de la Virgen María


(se celebra el 15 de Agosto)
El Papa Pío XII definió solemnemente el dogma de la Asunción de María el 1 de noviembre de 1950. Este dogma fue promulgado en la Constitución “Munificentissimus Deus”:
Las razones fundamentales para la definición del dogma presentadas por Pío XII fueron:
1-La inmunidad de María de todo pecado: La descomposición del cuerpo es consecuencia del pecado, y como María, careció de todo pecado, entonces Ella estaba libre de la ley universal de la corrupción, pudiendo entonces, entrar prontamente, en cuerpo y alma, en la gloria del cielo.
2-Su Maternidad Divina: Como el cuerpo de Cristo se había formado del cuerpo de María, era conveniente que el cuerpo de María participara de la suerte del cuerpo de Cristo. Ella concibió a Jesús, le dio a luz, le nutrió, le cuido, le estrecho contra su pecho. No podemos imaginar que Jesús permitiría que el cuerpo, que le dio vida, llegase a la corrupción.
3-Su Virginidad Perpetua: como su cuerpo fue preservado en integridad virginal, (toda para Jesús y siendo un tabernáculo viviente) era conveniente que después de la muerte no sufriera la corrupción.
4-Su participación en la obra redentora de Cristo: María, la Madre del Redentor, por su íntima participación en la obra redentora de su Hijo, después de consumado el curso de su vida sobre la tierra, recibió el fruto pleno de la redención, que es la glorificación del cuerpo y del alma.
La Asunción es la victoria de Dios confirmada en María y asegurada para nosotros. La Asunción es una señal y promesa de la gloria que nos espera cuando en el fin del mundo nuestros cuerpos resuciten y sean reunidos con nuestras almas.
La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.
Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.
También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.
La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.
María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.
María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.
Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.
La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.
Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.
Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.
La maternidad divina de María fue el mayor milagro en su vida y la fuente de su grandeza. Pero Dios no la coronó por su maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre y su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento a Dios.
María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.
En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también.
María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.
El dogma de la Asunción
Se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus, con las siguientes palabras:
“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo”.
Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:
“La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos” (#966).
La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.
Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando “ex-cathedra”. Y … ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.
En este caso se dice que el Papa habla “ex-cathedra”, es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.
El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: “Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte”.
Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:
“El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio” (JP II, 2-julio-97).
“Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos” (JP II , Audiencia General del 9-julio-97).
Continúa el Papa: “María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen’ (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial” (JP II, 15-agosto-97)
Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.
Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano.
El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.
www.corazones.org

jueves, 3 de junio de 2010

Las Cinco piedras (mensaje de Medjugorje)

Cuando David salió de su tienda para enfrentarse al temible gigante Goliat, tomó del suelo cinco piedras, única munición para su honda. A pesar de su desproporcionada dimensión respecto a su rival y la aparente precariedad de sus armas, Dios intercedió para que aquel joven, que tenia puesta su confianza en El, obtuviera una victoria que aún hoy sigue maravillándonos. En estos tiempos actuales, nuestro Goliat es el demonio que en todo momento busca destruirnos. Maria, nuestra mejor aliada, en su sabiduría e inteligencia, nos proporciona la solución más eficaz y segura para salir victoriosos: Las Cinco Piedras Las 5 piedras que La Reina de la Paz nos proporciona son: La oración con el corazón, el ayuno, la confesión, la Eucaristía y la lectura de la Biblia, son los puntos que María nos da para recorrer un camino de santidad, de paz, de transformación interior totalmente asegurado, un camino sencillo, accesible a todos”. 1. LA ORACION “hijos, orad, la oración es el fundamento de vuestra paz” Si no tienen paz en sus corazones poco importa todo lo demás. Pueden perder la paz un momento como dice San Serafín de Sarov, pero enseguida poniéndose en oración, hundiéndose en la oración encontrarán la paz nuevamente. “Si vivis angustiados, con estrés, es que todavía no orais con el corazón”. Esta palabra “con el corazón” nunca acabaremos de entenderla, no se trata de cumplir, de escuchar Misa, de rezar el rosario rápidamente, no se trata de eso. “Dedicad tiempo a Dios” Dios nunca vendrá a nosotros rezando de esta manera, para que Dios establezca su morada en nosotros, para que la unción del Espíritu Santo y su soplo nos visite, hay que tomar tiempo. Hoy, muy poca gente va a la Iglesia a sentarse durante una hora para orar frente al Santísimo Sacramento. Orar con el corazón es esta disposición interior, como dice Santa Teresita: “la oración es un grito de amor hacia el cielo”. Tomad tiempo con Dios. Marija, una de las videntes, regresando de Rusia, estaba totalmente sorprendida y comento en Europa: La gente en aquel país como en cualquier otro, pide egoístamente, sus oraciones van referidas a ellos mismos a sus intereses, “reza por mí, por mi abuelo, por mi país”, yo, yo, yo, esto no es posible, esto no es oración. La Virgen María dijo: “Hijos, rezad por mis intenciones y yo me encargaré de vuestras preocupaciones, de vuestros dolores”, eso es la verdad. La gente no cree porque no se abren realmente al Espíritu Santo, no se abren a la paz de Dios. Entonces, la oración del corazón es la clave para aprender junto con María a orar.
2. EL AYUNO Tienen que perseverar en la oración y el ayuno. Ayunar a pan y agua, los miércoles y viernes. Pueden comenzar absteniéndose de las comidas o del desayuno, ustedes verán la forma con la que cada uno puede comenzar poco a poco a hacer sus ayunos. No se preocupen por la falta de alimento, no morirán, vivimos en un mundo en que todos tomamos como compulsión la comida, como adicción, nos sobrealimentamos, por eso hay tantas enfermedades, colesterol, cáncer, etc. porque la gente come, come, come. El ayuno nos purifica el alma, el ayuno nos permite realmente dominar, tener el dominio de sí, fruto del Espíritu Santo. (Carta a los Gálatas). María dijo: “La Iglesia Católica olvidó el ayuno. Por la oración y el ayuno hijitos, pueden obtener cualquier cosa”. ¿Desean la conversión de alguien de sus familias?, pónganse a orar a ayunar y verán el cambio. Por supuesto, Jesús lo había dicho en el Evangelio cuando regresaban sus discípulos: “no hemos podido sacar este demonio. Y Jesús dijo: hay demonios que solamente salen con la oración y el ayuno”. Si quieren vivir en paz hijitos, háganse una vida sencilla. El ayuno repara, es muy poderoso en la intercesión. Hay muchos matrimonios que conozco que descubrieron en Medugorge el ayuno, y Miércoles y Viernes ayunan fielmente. No se trata de tener hambre, dice la Virgen, pueden beber agua. Verán la fuerza del ayuno en la transformación interior, si tienen problemas, rencores, amarguras, resentimientos contra personas y tienen problemas para reconciliarse; la Virgen nos dice: para reconcialirse hay que creer, orar, ayunar y confesarse. Todos los mensajes son muy sencillos y si tú los vives, actúa en ti el Espíritu Santo.
3. LA LECTURA DE LA BIBLIA Vicka le pregunto a la Virgen: ¿por qué lloras? “porque los cristianos dejaron de leer la Palabra de Dios”. La Virgen pide de leer la Biblia diariamente, aunque empecemos con 10 min. ¿Cómo quieren descubrir la verdad? ¿cómo podemos ubicarnos en este mundo lleno de ideologías? Si yo no leo el único libro que me trae al alma la luz del cielo, ¿cómo podemos pasar dos horas o más frente a la televisión que nos presenta una visión totalmente equivocada del mundo y no se cuántas porquerías? Sin embargo, pasar una hora enfrente del Santísimo, eso no lo queremos. ¿Cómo podemos conocer la voluntad de Dios sobre nuestra vida? ¿Cómo podemos discernir cuando tenemos que tomar decisiones si no conocemos la palabra de Dios? “Tu Palabra Señor es una luz sobre mi camino”. Nuestra mente y corazón deberían tener continuamente presente los versículos y las palabras de Jesús. Versículos de San Pablo, de sus cartas, para que enfrente de cualquier situación difícil nos brote en el espíritu la palabra adecuada. ¿Cómo quieren que Dios les hable si no conocemos su Palabra? ¡Es imposible! Hay una ignorancia que condene al pecado y a la muerte espiritual que viene del hecho que los que se dicen cristianos católicos no conocen la Palabra de Dios.  ¡Ah!, pero las revistas que nos ofrecen el mundo como “vanidades” u otras, esas si las conocemos y estamos esperando con ansia para leer el siguiente número, y la Palabra de Dios, la Biblia, en un rincón de la casa. La Virgen dice: “Pongan la Biblia en el centro de sus casas, para que recuerden leerla en familia todos los días”. Cosas muy sencillas, claro. Un corazón que no recibe todos los días el Pan de la Palabra, se muere. Vivir el Evangelio, no vivir en la ignorancia causa de muchos males.
4. LA CONFESION “Hijos si no os confiesais mensualmente, será muy difícil para vosotros convertiros”. La confesión, pero la verdadera confesión, no como el 80% de los casos en que me acerco al sacerdote y digo esto, esto y eso y me “limpio”, me quito la ropa sucia, la pongo en la lavadora, aprieto el botón y listo. Eso no es confesarse. La confesión necesita el arrepentimiento, por ejemplo: he faltado a misa el domingo, pero esto no es pecado, el pecado es que no amas a Dios y hasta llegas a no tener ninguna clase de arrepentimiento por no haber ido a Misa, no hay arrepentimiento porque no hay amor, entonces, tampoco hay confesión. Esto es claro en Semana Santa, cuando todos quieren confesarse porque es el deber mensual; gente que “dice” sus pecados y al terminar la semana empiezan nuevamente su vida de pecado. Es posible que nosotros también nos parezcamos a estas personas. La confesión es ir con arrepentimiento: perdón Señor, como dice la Palabra de Dios: “te he matado, te he crucificado en mi debilidad, en mi pecado, en mi tibieza. Hay que llorar los pecados, pero si no hay vida de oración con el corazón, no hay verdadera confesión. El Espíritu Santo es el motor de todo, la oración con el corazón es una comunicación con Dios, “durante la oración, Dios los llena, los transforma”, dice la Virgen. Si no hay oración con el corazón no hay verdadera confesión con arrepentimiento porque nos falta el Espíritu Santo. En primer lugar, no vemos nuestros pecados, muy a menudo confesamos culpabilidades o tonterías, porque hay que decir algo; pero el verdadero pecado escondido, egoísmos, rencores, apegos materiales los olvidamos. Dice el salmo “Señor, líbrame de mi pecado escondido”, especialmente de ese pecado que yo no veo, porque yo no lo quiero ver, y no lo veo porque he puesto tantas defensas y justificaciones bajo una apariencia de piedad, que impiden que la luz del Espíritu Santo llegue hasta mí. Hay que volvernos a reeducar en la confesión con el corazón, con un verdadero arrepentimiento. Son nuestros pecados que clavaron a Cristo sobre la Cruz, no es un chiste, como dijo Jesús a Santa Catalina: ¡No es para reír que he muerto sobre la cruz para ti! La confesión es para descubrir mis pecados y corregirme, no solamente confesarme por confesarme, tener un mes o quince días para volver a pecar y seguir en lo mismo al fin que de todas maneras me confesaré al siguiente mes.
5. LA EUCARISTIAVuelvo a insistir sobre lo mismo, recibir la Eucaristía con el corazón, es terrible ver hoy, como muchos viven la Misa. La Virgen dice: “Si no os preparais para vivir la Misa con un corazón abierto, mejor quedaos en casa”. A la Misa hay que llegar a tiempo, prepararse, disponerse a la oración 10 minutos antes, no llegar tarde, corriendo. “En ningún otro lugar mi hijo derrama tantas gracias como en la Eucaristía, comulgar es más que ser vidente”, dice la Virgen. Aquí tienen que meditar los mensajes sobre la Eucaristía, podríamos hablar más de una hora sobre la Eucaristía siendo un tema tan extenso. A la Misa hay que llegar a tiempo, interiorizarse, prepararse a recibir a Jesús. Después de la comunión entrar en su corazón, orar y dar gracias a Dios. Esta es la verdadera espiritualidad. Entonces verán que las cosas cambiarán. Nos dice María: “Si en lugar de llegar corriendo a la Misa pudieran llegar un poco antes para prepararse., y después de haber comulgado, si se pueden quedar, tomen tiempo con Jesús para hablarle, si hacen esto hijitos, verán muchos milagros en sus vidas y menos enfermos de la mente, del corazón y del cuerpo en medio de ustedes”.  Este mensaje lo coloque de manera que todos pudieran observarlo a la entrada de la Iglesia. Recibimos el gran Sacramento de la Salvación como un boleto de avión o del metro. La Eucaristía debe ser el centro de nuestra vida, y saben lo que dice la Virgen: “Hijos, asistid a Misa cada vez que las circunstancias lo permitan”. Hoy en día el mundo vive en una situación de agonía y desesperación, necesita portadores de luz, de amor y de paz. La Eucaristía es el lugar donde Dios nos transforma. Todos los Sacramentos, toda la devoción, toda la vida espiritual me conduce a la Eucaristía, es el lugar donde mi alma encuentra substancialmente el cuerpo y la sangre de Jesús: “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre tiene vida en Mí”, y de comunión en comunión Dios va transformando mi alma, mi cuerpo, mi mente, mi afectividad. Es increíble, pero si lo recibimos, sabemos que la Eucaristía actúa en nosotros en la medida de nuestra fe y de nuestro deseo de Dios. Si lo recibo de una manera distraída, hablando con mi vecino, no se hará ningún efecto en mí, Jesús necesita mi permiso para actuar, me respeta.

viernes, 14 de mayo de 2010

Especial de Mayo mes de María

Iglesia.cl y Catholic.net han preparado un Especial para celebrar mayo, mes de la Virgen María. En este enlace encontraras sus advocaciones, apariciones, dogmas, documentos pontificios, oraciones,…
No dejes de visitarlo. María: tu madre, mi madre, la madre de todos los hombres.
http://www.es.catholic.net/especialmaria/index.html